Humedad y alergias: por qué aumentan los síntomas y qué recomiendan los especialistas
La humedad elevada favorece ácaros y hongos, que pueden agravar rinitis, estornudos y molestias respiratorias. Especialistas explicaron qué cuidados adoptar y cuándo consultar.
La humedad y las alergias pueden estar estrechamente relacionadas, aunque los especialistas aclararon que no existe una alergia específica a la humedad. Las jornadas con elevados porcentajes de humedad favorecen determinadas condiciones ambientales que pueden intensificar síntomas respiratorios y provocar molestias incluso en personas sin diagnóstico alérgico.
El médico especialista en Alergia e Inmunología de la ciudad de Rosario, Gonzalo Chorzepa explicó que, después de varios días húmedos, aumentaron las consultas por rinitis, estornudos, picazón en los ojos y lagrimeo. Los cambios bruscos de temperatura también pueden actuar como desencadenantes.
“La alergia no es solo de primavera”, remarcó Chorzepa. El profesional señaló que las condiciones propias del invierno y los ambientes que permanecen cerrados durante períodos prolongados también pueden favorecer la aparición o intensificación de síntomas.
“Sin dudas, la humedad alta empeora los síntomas de alergia ya que favorece el crecimiento de ácaros y hongos. Si sos alérgico a esos estímulos y no estás tratado vas a estar peor”, explicó Chorzepa.
Los pacientes con asma o tendencia a sufrir broncoespasmos también pueden experimentar un agravamiento durante jornadas frías y húmedas. En estos casos, se recomendó mantener los tratamientos preventivos indicados y consultar ante cambios en los síntomas.
No todas las personas con síntomas son alérgicas
Los cambios bruscos de temperatura también pueden ocasionar inflamación y molestias respiratorias en personas que no presentan alergias. Entre ellas aparecen quienes padecen rinitis no alérgica.
“Hay que aclarar que no todo el que empeora por estos cambios bruscos es alérgico”, indicó el médico. Por ese motivo, establecer un diagnóstico adecuado resulta fundamental para determinar las medidas preventivas y el tratamiento correspondiente.
El especialista también explicó que “la alergia es dinámica”, por lo que una persona que no manifestó síntomas durante su infancia o adolescencia puede desarrollar una alergia posteriormente, durante la juventud o la adultez.
Ropa de cama, polvo y ambientes cerrados
Las jornadas consecutivas sin sol también dificultan el secado de la ropa y la ventilación de los hogares. Cuando mejoran momentáneamente las condiciones, muchas personas aprovechan para sacudir mantas, acolchados, almohadones y otras prendas que permanecieron guardadas.
“Al sacar ropa que estaba guardada o sacudir acolchados, limpiar, barrer, si sos alérgico a alguno de los componentes de ese polvillo —a veces invisible— vas a tener síntomas”, explicó Chorzepa a La Capital.
La presencia de humedad en paredes y la escasa ventilación también pueden favorecer la proliferación de hongos. Además, las personas alérgicas a los animales pueden experimentar mayores molestias al permanecer durante más tiempo en ambientes cerrados donde hay mascotas.
Precaución con aerosoles y aromatizantes
Otra práctica habitual durante períodos prolongados de humedad es recurrir a aerosoles, aromatizantes y diferentes productos para intentar eliminar o disimular el olor dentro de viviendas, comercios y oficinas.
Según explicó el especialista, algunas de estas sustancias pueden irritar las vías respiratorias y generar molestias e incluso broncoespasmos en personas sensibles.
También recomendó prestar atención al uso y mantenimiento de los humidificadores, debido a que estos dispositivos pueden acumular moho y bacterias que posteriormente son dispersados en el ambiente.
Los difusores de aceites esenciales, desodorantes ambientales y determinados productos de limpieza también pueden desencadenar síntomas en personas susceptibles.
Advierten sobre los riesgos de automedicarse
Ante la aparición persistente de estornudos, congestión, picazón ocular, lagrimeo u otras molestias, el especialista recomendó realizar una consulta médica para identificar qué está provocando los síntomas.
Uno de los riesgos señalados es recurrir por cuenta propia a gotas, comprimidos o aerosoles nasales. La automedicación puede generar un alivio transitorio sin resolver la causa del problema y, en determinados casos, terminar agravándolo.
La recomendación es consultar especialmente cuando los síntomas persistan durante varias semanas. Un diagnóstico permite determinar si existe una alergia, identificar el desencadenante y establecer medidas preventivas y tratamientos específicos para cada paciente.
Fuente: EL ONCE




